Primero fueron los almendros florecidos,
y luego el viento,
después la nieve,
más tarde el sol, que derritió la nieve
siguiendo el perfil de la sombra de mi casa.
El hielo en la sombra.
Y luego más viento.
Ahora queda sólo un charquito
con ocho pétalos de flor de almendro
donde bebe el gato.