La imagen me hace pensar en el tiempo, en el constante devenir que invade nuestros sentidos, en esa permanente erosión que nos marca la epidermis. La quietud de esta fotografía causa dulces heridas en mi sistema ocular. Me hipnotiza, atrapa mi mirada, la deja clavada en las terminaciónes más punsantes y afiladas de sus ramas.
Así como ésta fotografía es inevitable evadirla, me obliga a pensar en lo in-visible, en ese ojo oculto detrás de una retina, detrás de una prótesis de la visión, en ese cuerpo que resguarda el "espíritu" de una de las mujeres más maravillosas que he intuido, que he reconocido, que he conocido.
gracias por esta "decisión de mirada"; es un placer estético sentirse apuñalado pr esta representación.